Qué es la antimateria

Qué es la antimateria



El concepto teórico de antimate­ria fue inventado en el año 1928 por el matemá­tico británico Paul Dirac cuatro años antes que el norteamericano Cari Anderson descubriera la primera partícula de antimateria, el elec­trón positivo o positrón, en 1932. Dirac, al término de un estudio sobre las ecuaciones relativistas, postuló que existían estados de la materia energéticamente negati­vos.

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Su teoría pareció ser de difícil comprensión, casi inaceptable, ya que si bien es posible concebir una carga nega­tiva, como sería el caso del elec­trón, resultaba difícil imaginar una “antienergía”.

Y sin embargo eso fue precisamente lo que Cari Anderson observó al estudiar una placa fotográfica que revelaba los trayectos de unas partículas de origen cósmico que previamente habían pasado por un contador de gas de la firma Caltech: acaba­ba de descubrir una partícula si­métrica del electrón, el primer “ejemplar” de antimateria. Es ne­cesario precisar que Anderson jamás había oído hablar de la teo­ría de Dirac, que sólo conocían entonces algunos especialistas en matemáticas puras.

El concepto de antimateria no ha dejado de orientar desde en­tonces las investigaciones en ma­teria de física y astrofísica. Dirac había postulado también que, en virtud de la ley de Coulomb, un electrón positivo y un electrón negativo manifestarían una ten­dencia a atraerse mutuamente formando de este modo un conjunto llamado positrionio, de vida ex­tremadamente breve, ya que ambas partí­culas se aniquilarían entre sí al producir rayos gamma.

Este pos­tulado también sería verificado experimentalmente. Le seguirían otras verificaciones. En 1955, un equipo de físicos norteamericanos bajo la dirección de Owen Chamberlain y Emilio Segré observó que, tal y como habían predicho los cálculos matemáticos, las coli­siones de protones de energía muy alta engendraban antiproto­nes, generándose en el proceso un elevado desprendimiento de ener­gía. Hasta la fecha se han descu­bierto partículas simétricas de casi todas las partículas conocidas.



La etapa siguiente giró en tomo a la hipótesis de que en el espacio podía existir antimateria constituida por antipartículas di­versas. Se contempló incluso la posibilidad de que los quásares los púlsares y las estrellas de neutrones fueran centros de anti­materia aislados en el universo.

A finales de la década de los ochen­ta esta hipótesis todavía no había sido verificada y todas las teorías cosmológicas se veían ante la im­posibilidad de explicar que en el universo existen masas separadas de materia y de antimateria.

En efecto, si conforme a la teoría de la explosión original o Big Bang se admite que la materia tiene un único origen, resulta imposible explicar la separación de la mate­ria y la antimateria. Por otra parte, la repulsión gravitatoria entre materia y antimateria es in­compatible con la teoría de la relatividad general.

Ciertos experi­mentos con mesones y antimeso­nes han indicado sin embargo que las relaciones gravitatorias entre materia y antimateria serían las mismas que rigen las relacio­nes entre materia y materia. Lo cual, a su vez, plantea un proble­ma de envergadura: si el agente de la gravedad es la hipotética partícula denominada gravitón, habría que postular que el gravi­tón es la única partícula que care­ce de su correspondiente partícu­la simétrica.

 

 

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