Quién inventó el teléfono

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A todos nos ha venido a la cabeza esta pregunta: ¿quién inventó el teléfono? Nadie discutirá que a los humanos nos gusta comunicarnos entre nosotros. Los adolescentes, en cuanto salen de la escuela, comienzan a llamarse, enviarse mensajes o conectarse a un chat para seguir comentando cosas con aquellos que acaban de dejar hace cinco minutos.

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Durante muchos siglos, para mantener la comunicación a distancia había que hacerlo con mensajes escritos y tener paciencia. Esto cambió cuando se inventó el telégrafo. Aprovechando la electricidad, se podían enviar mensajes de texto de una estación a otra, sin demoras.

Pero los humanos, además de comunicarnos, queremos hacerlo de viva voz. Así podemos notar los matices del tono de la voz, los silencios, las risas o llantos. Y todo esto todavía no se podía enviar por telégrafo.

Pero que el telégrafo existiera ya ponía sobre la mesa que, con la electricidad, se podían enviar señales a larga distancia. Y pronto se dieron cuenta que se podía acoplar una membrana que captara las vibraciones de la voz y las transformara en una señal eléctrica. Esta señal se podía enviar a través de cables y luego hacer el proceso inverso para rehacer la vibración sonora, es decir, la voz.

Pero una cosa era pensarlo y una muy distinta, hacerlo. En el siglo XIX se hicieron algunos intentos. Había aparatos que podían enviar y reproducir cosas sencillas, como notas musicales, pero que no conseguían hacerlo con la voz humana. El que finalmente lo consigió fue un italiano que había emigrado a Estados Unidos, Antonio Meucci.



Su mujer sufría reuma y él inventó un dispositivo que, desde su despacho, le permitía estar en contacto con ella, dos pisos más arriba. De todos modos, la patente del teléfono, y por tanto el reconocimiento oficial, se la llevó en el año 1876 Alexander Graham Bell, de la Universidad de Boston.

La historia es extraña, ya que otro inventor, Elisha Cray también presentó la patente ese mismo día. Se dice que Graham Bell tenía un confidente en la oficina de patentes que le avisó cuando Gray presentó su patente, y así poder modificar la suya y adelantarse a sus competidores. Después, sus abogados enterraron todas las reclamaciones que recibieron.

En todo caso, aquel invento representó sólo el inicio de una revolución en el campo de las comunicaciones. Ahora nos parece difícil estar incomunicados, pero para ello ha sido necesario ir desarrollando un buen número de tecnologías.

Y es que una cosa es poder enviar la voz de una parte a otra de un cable (que no es poco). Pero además ha sido necesario desarrollar micrófonos que capten la voz con fidelidad, centrales telefónicas que envíen los mensajes a los receptores correctos, sistemas de marcación, sistemas para eliminar el ruido de fondo, sistemas de cables eficientes que permitan enviar la señal a grandes distancias …

Y eso fue sólo el principio. Luego vino la era digital y las comunicaciones sin cables, y las mejoras siguen acumulándose. Pero ahora ya sabes quién inventó el teléfono.

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