Quién inventó los rayos X

Quién inventó los rayos X



El inventor de los rayos x es Wilhelm Conrad Röntgen (1845-1923) en septiembre del año 1825 en la Universidad de Würzburg (Alemania). Por este descubrimiento este ingeniero físico y mecánico obtuvo el premio nobel de Física en el año 1901.

Actualmente, una radiografía es una técnica de lo más habitual. Incluso ya empieza a quedar un poco obsoleta junto a otros métodos de obtener imágenes del interior del cuerpo, como la tomografía axial computerizada (TAC) o la resonancia magnética nuclear (RMN). Sin embargo, aún se usan a diario los aparatos de rayos X y, en realidad, si de lo que se trata es de diagnosticar una fractura en un hueso o algo parecido, suelen ser suficientes.

Estamos tan acostumbrados que se nos hace difícil darnos cuenta de cómo fue, de extraordinario, el hecho de descubrir esta técnica. A lo largo del tiempo, la única manera que tenían los médicos de saber lo que pasaba dentro de nuestro cuerpo era presionándolo y golpeándolo desde fuera. Y abriendo el cadáver en ocasiones, claro. Pero esto comenzó a cambiar en 1895, cuando el físico, Wilhelm C. Röntgen, observó una fosforescencia donde no tenía que haber.

dónde se descubrió los rayos X
Wilhelm C. Röntgen, el padre de los rayos x y su esposa




El descubrimiento de los rayos X se produjo de la siguiente manera
: Röntgen estaba trabajando con unos tubos que generan rayos catódicos (llamados tubos de Crookes) y, para evitar la fluorescencia que generan estos tubos, los tapó con unas placas oscuras. Más tarde, cuando ya estaba terminando el trabajo, se dio cuenta que un mostrador donde tenía restos de sales de bario parecía que emitía luz.

Aún más interesante: esta luz desapareció en el momento que apagó el tubo de Crooke y volvió cuando lo puso en marcha de nuevo. Röntgen se dio cuenta de que aquel aparato, aunque aparentemente no hacía ninguna luz, sí estaba generando algún tipo de radiación que afectaba las sales de bario y hacía que emitieran luz. Una radiación que podía pasar a través de la plancha que había puesto para tapar el aparato.

Enseguida comenzó a hacer pruebas. Alejó más y más las sales de bario, fue poniendo objetos en el camino de las radiaciones para ver si impedían el paso, e incluso obtuvo fotografías de la radiación.

Algunos metales muy densos, como el plomo, no la dejaban pasar otros eran más o menos transparentes a las radiaciones. Pudo hacer fotografías en las siluetas de objetos metálicos incluso desde detrás de una puerta.

Y finalmente lo probó con un cuerpo humano. Como él tenía que manipular el equipo, pidió a su mujer que pones la mano sobre una placa fotográfica y dirigió a él aquellas radiaciones misteriosas durante un buen rato. El resultado fue espectacular. La primera imagen de los huesos de la mano de una persona. Los rayos podían atravesar la piel y la carne, pero no los huesos ni el metal del anillo que llevaba la mujer.

quién descubrió la radiografía
Primera radiografía de la historia




Aquella imagen dio la vuelta al planeta y abrió el campo de la radiología. Había, sin embargo, que dar un nombre a aquellas radiaciones. Wilhelm Conrad Röntgen no quiso que le pusieran su nombre.

Este es el por qué se llaman rayos x. Como no tenía ni idea de qué eran, de momento los llamaba rayos X, ya que la “x” es la letra que se utiliza para expresar la incógnita en matemáticas. Al final, aquel nombre tuvo éxito y, incluso cuando ya se averiguó de qué se trataba, lo mantuvieron.

En realidad, los rayos X son un tipo de radiación, al igual que las ondas de radio, las microondas o la misma luz. Estrictamente se encuentran entre las radiaciones ultravioletas y los rayos gamma. Y hay que tener cuidado con ellos.

Ahora los aparatos de rayos X están bien calibrados para mantenerse por debajo del nivel de peligrosidad, pero al principio, cuando no los conocían, los investigadores se irradiaban alegremente, sin saber el peligro al que se exponían. Incluso algunos llegaron a perder las manos debido a quemaduras por tanta radiación.

Pero los rayos X permitieron una revolución no sólo en la medicina. Los médicos podían explorar directamente el interior de nuestro cuerpo, los ingenieros podían ver motores sin tener que desmontar, los restauradores podían observar las diferentes capas de debajo de un cuadro sin casi manipularlo. Y, sobre todo, el convencimiento de que podíamos ver a través de los objetos abrió todo un campo nuevo de investigación que nos ha permitido obtener unas imágenes absolutamente increíbles.

También te puede interesar quién inventó las vacunas

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *